

El legado de Luca Attanasio, construir un mundo mejorRecibamos el legado de Luca Attanasio, «para seguir construyendo un mundo donde la paz sea más deseada que la guerra, donde la amabilidad sea más necesaria que la violencia, donde la solidaridad sea más eficaz que la ganancia». Así recordó el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado vaticano, el testimonio del embajador italiano en la República Democrática del Congo, asesinado hace cinco años en una emboscada junto con el carabinero Vittorio Iacovacci y el conductor Mustapha Milambo, en una conmemoración en el cementerio de Limbiate, en la provincia de Monza y Brianza, el domingo 22 de febrero.
A pocos metros de la tumba del diplomático asesinado a los 43 años, mientras seguía en persona una misión humanitaria del Programa Mundial de Alimentos, Parolin subrayó que, si bien es necesario determinar claramente las responsabilidades de su muerte, Attanasio, como católico, entregó su vida «en su vocación de embajador, dejando viva la impresión de una dedicación capaz de ir más allá del deber, desafiando los límites de lo necesario». Según el cardenal, dio su vida «acogiendo la llamada a construir un mundo mejor no solo con pensamientos e hipótesis, sino con palabras y gestos reales, verdaderos y sinceros». Y la entregó a su familia, «a Zakia y a sus hijas, a sus padres, a su hermana, a los amigos que aún conservan viva su cercanía».
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