

Vida acompañada de dolor y llena de Resurrección
Jesús elige entre sus discípulos quién le va a acompañar, quizás quién más lo puede necesitar, los discípulos confían en Jesús y le siguen. Los lleva aparte, lejos del ruido, a un monte alto, para poder distanciarse de lo cotidiano y estar más abiertos de mente. Se transfiguró delante de ellos máxima expresión de intimidad y confianza, para ayudarles a llevar mejor la Pasión inmerecida que le vendría después. Pueden contemplar la conexión de Jesús, con sus predecesores Moisés y Elías. Podemos identificarnos con la tentación de Pedro de sugerir acampar allí, con esa atmósfera de serenidad.
Se les revela y confirma quién es Jesús, el Padre dice …Este es mi Hijo amado, en quién me complazco, escuchadle…., nos reafirma que está orgulloso de la Vida de su Hijo y nos dice que le “Escuchemos”, que escuchemos su mensaje de Vida Nueva, con unos nuevos valores, su mensaje de Amor con nuestros semejantes, con los más desprotegidos de la sociedad… Y dice que Jesús les tocó, que importante el contacto humano, que tanto hemos perdido en estas sociedades del Norte, todo lo que podemos trasmitir de Amor , de ánimo y confianza, con nuestro tacto al acariciar a los que tenemos al lado, familia, amigos y las personas que conocemos. Jesús les dijo que se levantaran, que se pusieran de pie, para seguir con su vida, teniendo en su corazón lo que han vivido y les confía que guarden el secreto hasta que resucite y los demás puedan entender lo que habían vivido.
En mi caso seguir con mi vida, significa que en las ultimas semanas he pasado de ser hija y madre, a ser madre y abuela, ha nacido mi primera nieta Siena, yéndome a Nueva Zelanda para acompañar a mi hija en el parto y mientras mi madre África, de 92 años, la que me animaba a irme por primera vez a un orfanato de Guatemala hace más de 20 años y
cuando yo sentía miedo por dejar aquí a mis hijos me decía..” que de los cobardes no se ha escrito nunca nada”… mujer generosa, que nos ha enseñado a estar siempre al lado de los que sufren, de los que menos tienen, ha echado a volar para alcanzar la Casa del Padre, de dónde vino.
Pienso en Madagascar, cuando las primeras veces que fuimos, nuestros hijos y nosotros no podíamos dormir por la música que sonaba en las casa de al lado, celebrando la muerte de un familiar o en Bolivia cuando te invitaban a pasar dentro de su vivienda para invitarte a comer o beber por la muerte de su bebe que allí le tenían en una cajita de madera.
Jesús con ternura amorosa les muestra lo que vendrá después del Dolor de la Pasión y con ternura amorosa les muestra la Resurrección, que no olvidemos Señor que nuestra vida estará acompañada de dolor físico-emocional y llena de Resurrección, sobre todo cuando la vivamos al lado de los más desfavorecidos.
Marisa