“Es a través de su fidelidad diaria para siempre que la Virgen dejó crecer en ella el don de Dios”, declaró el Papa Francisco durante el rezo del Ángelus , recitado el 8 de diciembre de 2023, fiesta de la Inmaculada Designación . El Papa aprovechó este tiempo de oración para detallar las “dos actitudes” que explican cómo la Virgen María conservó “el don único que recibió: el de un corazón totalmente libre de pecado”.
La primera actitud de la Santísima Virgen es su “asombro ante las obras de Dios”, recordó Francisco. Recordó cómo la Virgen se sintió turbada y sorprendida cuando el ángel vino a saludarla en la Anunciación , designándola “llena de gracia”. La actitud “noble” de María es su humildad, subrayó el pontífice, su capacidad de “saber dejarse sorprender por los dones del Señor, no darlos nunca por sentados, apreciarlos en su verdadero valor”. Animó a los cristianos a cultivar este asombro siendo “más positivos” y evitando ver sólo “las cosas feas y tristes”.
Para acoger los grandes dones de Dios, es decisivo saber valorar los dones cotidianos y menos visibles.
La segunda actitud propia de la Madre de Dios es su “fidelidad en las cosas sencillas”. “Para acoger los grandes dones de Dios, es decisivo saber valorar los dones cotidianos y menos visibles”, insistió Francisco. En María está el deseo de responder con mayor fidelidad y generosidad.
María se muestra totalmente disponible para hacer lo que Dios le pide. Esta actitud es la de un corazón educado para decir sí en las pequeñas cosas, un corazón educado para pensar primero en los demás que en sí mismo. El Papa pidió así a cada cristiano que deje más espacio para «pequeñas y decisivas opciones para acoger la presencia del Señor», citando la oración, la participación en la Eucaristía, la lectura de los Evangelios, el sacramento del perdón o incluso un gesto de gratuidad de servicio.





