La hermana Julia Alonso escribe desde su misión en Burkina Faso. Recuerda que fue una víspera del Domund, en 1987, cuando un autobús la llevó a la casa de las Misioneras de Nuestra Señora de África, las Hermanas Blancas. Aquel día comenzó su aventura misionera. Muy joven, hizo una experiencia misionera en Burkina Faso con estas hermanas y aquello también le marcó. Ese país sería su primer destino, después estuvo en Ruanda, Mali, Kenia y, de nuevo, Burkina Faso.

“Me llamo María Julia Alonso Martínez, soy Misionera de Nuestra Señora de África, en Logroño, nos conocen como las Madres Blancas. Soy la tercera de una familia de seis hijos. Sotés es mi pueblo, un pueblo de gente muy noble, la gran mayoría eran agricultores, felices con grandes viñas, campos de cereales y algunas huertas para el servicio de la familia.
El DOMUND ha sido para mí una celebración muy importante. Desde muy pequeña, mi madre nos enseñó a rezar por los misioneros. Recuerdo que la oración estaba pegada en la puerta de la habitación y la rezaba por la mañana antes de salir de la habitación. Siendo joven, el grupo misionero creado en la Delegación de Misiones de Logroño fue para mí una escuela para dejarme atraer por la vocación misionera, que se fue fraguando con la presencia en mi pueblo de un sacerdote, Don Emilio Foncea, que venía de Burundi, de la Misión Diocesana. Su humildad y cercanía me atrajeron en mi búsqueda de dar sentido a mi vida. Desde el grupo misionero preparamos actividades durante las vacaciones y en octubre, el DOMUND, era un momento fuerte de animación y testimonio.
Todavía recuerdo en 1986 la iglesia de los padres carmelitas de Logroño llena a rebosar de jóvenes en la vigilia del DOMUND. Me recuerdo llena de entusiasmo cuando bajaba de Sotés para participar en esta celebración. A pesar de que estaba nevando y de que hacía mucho frío… en mi interior un “Fuego” ardía y me daba la fuerza para ir hacia donde sentía que mi vida se enriquecía.
En agosto de 1987, durante el mes de vacaciones del trabajo, viajé a Burkina Faso para hacer una experiencia con las Hermanas Misioneras de Nuestra Señora de África, antes de tomar la decisión de mi vida: seguir a Jesús en la vida religiosa misionera. La víspera del DOMUND, el sábado 19 de octubre de 1987 tomaba el autobús Logroño – Madrid para empezar la formación con las Hermanas Misioneras de Nuestra Señora de África… desde entonces ese “Fuego” nunca se apagó en mi vida. Mi caminar ha pasado por varios países de África y en todos ellos he sentido el Espíritu de Jesús presente en la acogida y en el compartir nuestras vidas.

Hoy sigo celebrando de una manera muy especial el DOMUND pues me hace recordar las raíces de mi vocación misionera que nació en el seno de mi familia, se dejó formar por personas llenas de Dios y hoy sigo dejándome enseñar por las personas que encuentro en mi caminar. Desde el Burkina Faso, donde fui enviada en 2018 os hago llegar mis saludos, mi cariño y mi oración. Que este Centenario sea la ocasión para que la vocación misionera tome un despertar nuevo lleno de generosidad y confianza en el Señor. Vuestra hermana Julia”.





