
Al comienzo del verano, cada año millones de personas marroquíes residentes en Europa recorren miles de kilómetros hasta llegar a los puertos del sur peninsular para embarcar rumbo a su país de origen donde pasan unas semanas de vacaciones con sus familias. La Operación Paso del Estrecho (OPE) es uno de los mayores dispositivos migratorios estacionales del mundo, transforma carreteras, áreas de descanso y puertos en escenarios de tránsito continuo. Pero estas vacaciones están lejos de ser un simple desplazamiento, son un ritual que empieza mucho antes de llegar al Puerto de Algeciras o Tarifa y que no termina al pisar tierra marroquí. Implican días de preparación, horas de carretera, esperas interminables bajo el calor y una logística casi milimétrica en la que cada familia carga no solo equipaje, sino también expectativas, nostalgias y la necesidad de mantener vivo un vínculo.
Salma Kalil