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29 junio, 2026
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“Magnífica Humanidad”. Valores y Principios (1ª parte)

“Magnífica Humanidad”. Valores y Principios de la Doctrina Social de la Iglesia. (1ª parte),
por Lázaro Bustince

| Bitácora africana, Opinión

Si buscamos una precisa síntesis de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) y del Evangelio, la encontraremos en la nueva encíclica del papa León XIV: “Magnifica Humanitas”.

En esta encíclica descubrimos los valores que fundamentan la DSI, como: el ser humano creado para amar, la igual dignidad de todos los seres humanos, el valor de los derechos humanos, el encuentro, el cuidado mutuo y el cuidado de la casa común.

Los principios esenciales de la DSI, como: el bien común, el destino universal de los bienes, el principio de subsidiaridad, de solidaridad, la justicia social (democracia y gobernanza responsables), y la paz.

Escuchando los diferentes discursos del León XIV, a las autoridades de país, al medio millón de jóvenes en la plaza Lima, al más del millón de creyentes en la misa del domingo en Cibeles, a los 15000 representantes de la cultura, arte, música y deportes en el Movistar Arena, a un repleto Congreso de los Diputados y al Senado que le aplaudieron durante siete minutos, a un grupo de víctimas de abusos en la Iglesia, no en toda la sociedad, y a los representantes de la Iglesia de Madrid en el Bernabéu, en el monasterio de Montserrat, a los presos y marginados el Raval, y a los miles presentes en el estadio de Montjuic,  en la brillante celebración en la Basílica de la Sagrada Familia, y los encuentros con los inmigrantes en el estadio de las Palmas, y en el puerto de Tenerife, encontramos todos estos valores y principios de la DSI, que resume en una inspiradora, síntesis, en su encíclica Magnifica Humanidad.

La aplicación de la DSI a nuestra actualidad familiar, social, política, económica y ambiental, has sido muy bien acogida y aplaudida por la sociedad y por sus líderes. Está por ver el seguimiento y la integración que nosotros ahora, después de tanto aplaudirle, seremos capaces de implementar en nuestros comportamientos, de todos los principios y valores relevantes para nuestra convivencia social y desarrollo integral.

Después del su viaje a cuatros países africanos: Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial, y ahora a España, hemos podido descubrir y conocer mejor quien es León XIV, como persona y como líder eclesial y mundial.

Pienso que nos ha sorprendido muy gratamente a la mayoría, dentro y fuera de la iglesia, por su talento intelectual, su capacidad de conectar con todos los públicos, hasta con los más jóvenes o los niños, y por sus principios y compromisos con los más marginados, oprimidos y con los inmigrantes. Su capacidad de comunicación, de interrelación, y de respeto a todas las opiniones, es impresionante, pues dice lo que desea comunicar respetando a cada persona. Se ha ganado el aprecio de la inmensa mayoría, por su valentía, sus principios éticos y por su compromiso por una justa distribución de los recursos disponibles y por una gobernanza más humana y responsable.

Reconoce «la autonomía de las realidades terrenas» y «la distinción entre comunidad eclesial y comunidad política»; y desde esa posición, aporta una reflexión nacida del deseo de servir al bien común y de recordar aquello que hace verdaderamente humana la convivencia.

Qué concepción de la persona humana inspiran las leyes y qué tipo de sociedad construyen esas leyes”. Precisó que él habla como papa y no como político.

España ha sabido mirar al ser humano como algo más que una pieza del orden social, económico o político: lo ha reconocido como criatura abierta a la verdad, dotada de libertad y movida por una sed de trascendencia. Ese anhelo sigue hablando también hoy: que la dignidad, la justicia y el bien común sean la medida de las relaciones sociales, tanto a nivel nacional como a nivel internacional”.

Debemos centrarnos en qué lugar ocupan la dignidad de la persona humana y el bien común, en nuestras decisiones.

El papa ha insistido en cada encuentro, sobre la necesidad de poner la humanidad de cada persona, en el centro de todo. Que nada nos deshumanice, ni el poder, la riqueza o la técnica.

León XIV dijo a los políticos que “la defensa de la vida y dignidad humana no es una cuestión parcial ni un interés confesional es una meta de civilización”. No basta con llamarse “progresista”, “cristiano” o “ateo” si marginamos y esclavizamos al ser humano.

El papa animó a los jóvenes, a valorar toda la tecnología, como la digital y la IA, pues pueden sanar, abrir nuevos horizontes y desarrollo integral, con tal que no nos controle y deshumanice, apartándonos de las relaciones interpersonales y de la convivencia.

Pienso que “Magnifica Humanidad”, es un compendio de todas las encíclicas sociales de la iglesia, adaptado a la situación concreta de nuestras vidas en la actualidad. La encíclica ha sido la hoja de ruta para todos los encuentros del Papa, en África y en España.

Las innovaciones tecnológicas, incluida la IA no son neutrales, pueden aumentar la participación, la justicia, el respeto y la fraternidad, o ampliar las desigualdades, el control y la exclusión”. (nº.85)

Es vital para todas las instituciones familiares, educativas, de sanidad, políticas, económicas y eclesiales, el fomentar la escucha a las víctimas que sufren atropellos, potenciar la justica, la reparación justa y la prevención, para promover la corresponsabilidad y la fraternidad, en favor de una renovada Humanidad.

Lázaro Bustince

[CIDAF-UCM]


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