El 30 de noviembre, el Hermano Tony hizo una presentación muy clara del estado de nuestra economía. El centro del problema se encuentra en la sostenibilidad para garantizar que nuestros recursos financieros cubran nuestras necesidades de hoy y las del futuro. En este contexto, dijo que es fundamental la transparencia, la responsabilidad, la colaboración con los profesionales y auditorías (internas y externas). El mundo financiero es un campo de minas y las trampas son numerosas. Por ello, la necesidad de dejarse acompañar por profesionales. La colaboración con ellos que ya existe está dando sus frutos

Por el momento, nuestros ingresos son estables, pero los gastos aumentan constantemente, incluso si el número de compañeros disminuye cada año. No estamos aún al borde de nuestros ingresos, pero ¿qué sucederá mañana? Lo primero es ser agradecidos a Dios por los bienhechores que nos han sostenido durante estos últimos 150 años. Agradecidos también a nuestros predecesores cuya generosidad y sacrificios han contribuido a crear las reservas que tenemos hoy. En todo ello, la solidaridad es necesaria, pues es ella la que nos ha unido durante estos años y debe hacerlo en el futuro.

Pero, no tengamos miedo a mencionar ciertas tendencias de compañeros que amenazan esta solidaridad. Hay compañeros que tienen proyectos generadores de entradas para sus asuntos e intereses personales, en perjuicio ciertamente de la solidaridad, pero también en perjuicio de su compromiso pastoral; otros guardan graciosamente el dinero recibido por los ministerios realizados o el salario que reciben por ciertos trabajos. Estas tendencias no sólo son una grave amenaza de la solidaridad, sino que amenazan incluso nuestra identidad. En relación a todo ello, Tony nos ha pedido que nos preguntemos sobre nuestro estilo de vida y nuestra actitud hacia las cosas materiales. ¿Soy testigo de un modo de vida sencillo o por el contrario, mi estilo de vida obstaculiza el testimonio que se supone que debo dar? Además, sucede que compañeros, incluso candidatos, puedan tener un espíritu violento de “todo se me debe” (Roma paga, La Sociedad tiene dinero, es mi derecho). Esta manera de pensar no tiene su sitio en nuestra sociedad.

Es urgente crear un sistema financiero riguroso que no sea ni poroso ni despilfarrador: controles, verificaciones y balances deben realizarse a todos los niveles para que el dinero sea siempre utilizado sabiamente. Todos nuestros recursos deben ser utilizados con sabiduría y responsabilidad; lo que significa que las consideraciones financieras deben jugar un papel importante en el proceso de discernimiento. Cada uno de nosotros tiene que ser solidario del conjunto de la Sociedad y esto exige de nuestra parte una sana preocupación por el futuro. Pues esta prudencia y vigilancia forman parte integral de la mentalidad que es la nuestra y, si hace falta, sacrificios que deberán aceptarse. En cuanto a la recaudación de fondos, debemos estar dispuestos a movilizar ganancias; pero todo ello exige humildad, creatividad, transparencia, convicción y motivación.

Por último, nuestros recursos financieros deben estar protegidos y apoyados pues son los útiles indispensables para hacer posible nuestra misión y nuestro ministerio. Estamos obligados a realizar esta planificación y orientación para abrir las vías a un futuro seguro. Este futuro está en nuestras manos

Traduciso del artículo del P. Francis Barnes

Para leer el artículo original: https://mafrome.org/echos-du-conseil-plenier-30-novembre-2019/

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