

Abril de 1958. Cuando se inaugura la Exposición Universal de Bruselas, Robert Dumont, uno de los líderes del mayor evento internacional desde el final de la Segunda Guerra Mundial, acaba deponiendo las armas ante las presiones del palacio real: allí será de hecho un «pueblo congoleño» en uno de los siete pabellones dedicados a las colonias. Entre los once reclutas movilizados a los pies del Atomium para montar un espectáculo se encuentra la joven Tshala, hija del intratable rey de los Bakuba. Se nos revela el viaje de esta princesa, desde su Kasaï natal hasta Bruselas pasando por Léopoldville, hasta su obligada exposición en la Expo 58, donde le perdemos el rastro.
Verano de 2004. Recién llegada a Bélgica, una sobrina de la princesa desaparecida se cruza en el camino de un hombre perseguido por el fantasma de su padre. Este es Francis Dumont, profesor de derecho en la Universidad Libre de Bruselas. Una sucesión de hechos acaba por revelarles el secreto que se llevó a la tumba el ex subcomisario de la Expo 58. De un siglo a otro, la novela abraza la gran historia para plantear la pregunta central de la ecuación Colonial: ¿Puede pasar el pasado?
Blaise Ndala nació en 1972 en la República Democrática del Congo. Estudió derecho en Bélgica antes de mudarse a Canadá en 2007. Allí publicó dos novelas notables, J’irai danser sur la tombe de Senghor (L’Interligne, 2014, Ottawa Book Prize), y Sin capucha ni Kalashnikov (Mémoire d’ encrier, 2017, ganador del Combat national des livres de Radio-Canada y del premio AAOF).