El ejército francés abandonó Malí el pasado mes de agosto tras nueve años de presencia empujado por la junta militar en el poder que prefiere trabajar, aunque lo niega, con el grupo paramilitar ruso Wagner. Los soldados franceses se quedan, sin embargo y por el momento en otros países de la región para luchar contra grupos terroristas islamistas vinculados a Al Qaeda o al Estado Islámico quienes están extendiendo su influencia hacia los países del golfo de Guinea.
Así pues, el fin oficial de la operación Barkhane no tiene una consecuencia inmediata sobre el número de efectivos en el Sahel porque se mantienen los 3.000 militares repartidos entre Níger, Chad y Burkina Faso, esto es 2.500 menos que en el momento más álgido de esta operación.
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