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El autoperdón, clave del crecimiento

por admin | May 4, 2022

Sé valiente. Atrévete a perdonarte de verdad. Pide ayuda cuando la necesites y no te autojuzgues con tanta severidad.

Por José Ramón López
Director Operativo de la Fundación Summa Humanitate.

Decimos en nuestros encuentros de formación que la única forma de poder comunicarnos bien con los demás es aceptándonos a nosotros mismos, queriéndonos y perdonándonos. Si no damos este paso es complejo tener una comunicación verdadera con los demás, y más aún en nuestras comunidades de vida donde la comunicación verbal y la no verbal está a la orden del día y juegan un papel fundamental en nuestras relaciones. Conseguir esto, es decir, el aprender a perdonarnos y querernos como somos, no siempre es fácil y se convierte en un reto de vida que, en ocasiones, requiere la intervención de un especialista que nos ayude en esa labor.

Hay mucha gente que está en guerra consigo misma sin saberlo, pero suele externalizarlo a modo de agresividad, intransigencia, falta de entusiasmo, silencios aterradores, vocabulario grosero, indiferencia, insultos, nula empatía… Cuando esto sucede es habitual echar balones fuera, culpabilizar a los demás por lo malos que son y cómo me hacen sentir. No va a la raíz del problema ni intenta bucear en uno mismo al preguntarse: ¿Qué me está pasando? ¿Por qué reacciono así? ¿Cuál es el detonante de este comportamiento que tengo?

Ir a la raíz

El auto-perdonarnos es un proceso complejo porque toca el miedo más fuerte, el fundamental, el de ir al fondo de nosotros mismos, a nuestra verdad más verdadera, a lo que nos duele recordar o reconocer. Requiere exponernos y querer pasar por un duelo que a veces conlleva la destrucción de la imagen que de ti mismo te has creado en tu comunidad, en tu familia, con tus amigos. Requiere también un ejercicio fuerte de humildad, de abajamiento y creerme que puedo ser curado, que realmente he sido perdonado desde mi creación, como nos dice Luis Zabalegui en su recomendable libro ¿Por qué me culpabilizo tanto?

La culpa

Sabemos que la culpa se alimenta de la herida y se retroalimenta de la compulsión. Os pongo un ejemplo que nos puede sonar a todos. Se nos presenta en la Comunidad una hermana profundamente herida porque “no me reconocieron como yo esperaba”. Esa herida provoca el gran susto a la condena, yo actúo con miedo a la condena (que no se me valore, que se me infravalore, que no se me reconozca como valiosa, que el puesto que me han ofrecido no es de tanta importancia como el que tenía…). Y mi manera de actuar (dando demasiadas explicaciones, justificándome, criticando la decisión de otros, etc.) me lleva a que la gente me condene: me vuelvo tan tajante que la gente me censura, entonces me culpabilizo también porque permití que me hirieran y hago que mi temor se cumpla.

Para seguir leyendo: https://institutohumanitate.org/blog/autoperdon-crecimiento-personal/


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Manolo Fernández