

El arzobispo de Rabat analiza en RD el viaje del Papa a Congo y Sudán del Sur
«Francisco quiere predicar no sólo con las palabras, sino también, y más, con el ejemplo. El predica que debemos ser una Iglesia en salida hacia las periferias… y lo dice con la elección del destino de sus viajes. Nadie dudará de que Sudán del Sur y la República Democrática del Congo son dos periferias mundiales; y ahí que se va Francisco«.
Desde esa otra periferia que es Rabat, su cardenal arzobispo, Cristóbal López reflexiona sobre el trascendental viaje que llevará al Papa a visitar esta semana dos países que no cuentan para la comunidad internacional, salvo para rapiñar sus bienes naturales. Por ello, este pastor salesiano considera «muy oportuna esta visita para focalizar la atención mundial hacia esos lugares y para apoyar los procesos, positivos pero débiles, que en ellos se están viviendo. De ello, pero también de la dramática realidad que conoce más de cerca, la de los migrantes que tratan de llegar a España -muchos de los cuales quedan varados en su diócesis-, habla en esta entrevista con Religión Digital. Y lo que cuenta no es agradable para el Gobierno de Pedro Sánchez…
Francisco viaja al corazón de las tinieblas, al África que casi nadie quiere pisar. Y él va con silla de ruedas. O por lo menos con bastón, porque ya se le ve muy mejorado de sus dolores de rodilla. ¿Por qué ese empeño?
[Ríe] Habría que preguntárselo a él. Yo lo único que puedo hacer es suponer sus motivos para hacer lo que hace, lo cual es muy arriesgado. Mi interpretación o suposición es que Francisco quiere predicar no sólo con las palabras, sino también, y más, con el ejemplo. El predica que debemos ser una Iglesia en salida hacia las periferias… y lo dice con la elección del destino de sus viajes. Nadie dudará de que Sudán del Sur y la República Democrática del Congo son dos periferias mundiales; y ahí que se va Francisco.
Por otra parte, los líderes de Sudán del Sur estuvieron haciendo retiro en el Vaticano, invitados por el Papa; allí vimos la escena impresionante de Francisco poniéndose de rodillas delante de cada uno de ellos y besándoles los pies, pidiéndoles con ese gesto que hiciesen la paz en ese país. Entiendo que es lógico que Francisco quiera ahora devolverles la visita y contribuir de esta manera a la consolidación de la frágil paz establecida en ese último país independiente.