

15 agosto 2021 13:57 CES
La larga guerra en Afganistán alcanzó un punto de inflexión el 6 de agosto cuando los combatientes talibanes tomaron Zaranj, una polvorienta ciudad fronteriza con una población de unos 63 000 habitantes en la frontera afgano-iraní. Aunque geográfica y políticamente marginal, Zaranj fue el primer centro provincial en caer durante un mes de rápidos avances.
En las semanas anteriores, los avances de los talibanes se habían limitado en gran medida al campo, tomando el control de más de la mitad de los 421 distritos del país. Pero envalentonados por estos éxitos y la caída de la moral de las fuerzas armadas afganas, los talibanes se dirigieron a los principales centros de población. Desde su avance en Zaranj, han tomado la cercana Farah y otras siete capitales de provincia en el norte.
La velocidad y el éxito de esta ofensiva han tomado a muchos por sorpresa, pero el equilibrio de poder ha cambiado desde el acuerdo de 2020 entre Estados Unidos y los talibanes, que comprometió a EE. UU. a retirar sus tropas del país. A ello ha contribuido el apoyo pakistaní a los talibanes, así como la liberación de 5 000 combatientes talibanes encarcelados por parte del gobierno afgano, una condición del acuerdo entre Estados Unidos y los talibanes. Las posteriores conversaciones de paz, apoyadas por las potencias internacionales y regionales, no han conseguido frenar la violencia reciente ni presentar un plan de paz creíble.