El obispo de la diócesis de Tombura Yambio, Eduardo Hiiboro Kussala, compartió su testimonio sobre la reciente publicación de la Magnífica Humanitas, la primera encíclica del papa León XIV, en la recuerda que la tecnología es un don, pero nunca debe convertirse en nuestro dueño y debe permanecer a nuestro servicio.
“Somos una nación joven. Nuestra mayor riqueza no es el petróleo, el oro, la tierra o el poder político. Nuestra mayor riqueza son nuestros niños y nuestros jóvenes. Hoy, muchos niños pasan más tiempo frente a las pantallas que con sus padres. Conocen a los influencers de las redes sociales mejor que a sus maestros. Están expuestos a la información mucho antes de haber desarrollado la sabiduría necesaria para distinguir lo verdadero de lo falso, el bien del mal”.
“Se trata de un documento de gran impacto que invita a la humanidad a colocar a la persona humana, la dignidad humana, la moralidad, la sabiduría y la responsabilidad en el centro del progreso tecnológico”, subraya el prelado en la nota enviada a la Agencia Fides.
“La tecnología ha traído muchos beneficios. Ha conectado a las personas, ampliado el acceso al conocimiento, mejorado la comunicación y abierto oportunidades que las generaciones anteriores no habrían podido imaginar. Y sin embargo, cada beneficio conlleva una responsabilidad”, explica. “Las redes sociales están moldeando las mentes, influyendo en los comportamientos, creando héroes, determinando valores y formando opiniones. En muchos casos, se están convirtiendo en la nueva aula, la nueva plaza del pueblo, el nuevo mercado y, lamentablemente, a veces también en la nueva fuente de confusión. ¿Estamos formando pensadores o simples consumidores de información? ¿Estamos formando ciudadanos responsables o dependientes de lo digital? ¿Estamos formando líderes o seguidores de cada moda pasajera? ¿Estamos ayudando a nuestros hijos a descubrir su propia identidad o estamos permitiendo que desconocidos en internet la definan por ellos? Son todas preguntas que debemos hacernos”.




