

Salvar vidas, garantizar la reunificación familiar e implementar herramientas digitales para hacer más predecibles los sistemas migratorios. El enfoque de la Santa Sede en el Segundo Foro Internacional sobre Migración, que se celebra en la sede de las Naciones Unidas (ONU), en Nueva York, del 5 al 8 de mayo, gira en torno a estos tres puntos y se fundamenta en el Evangelio, situando, una vez más, en el centro, la dignidad de cada persona, como don de Dios.
En concreto, el objetivo, en el marco de la revisión e implementación del Pacto Mundial para la Migración, es garantizar e implementar una migración segura, ordenada y regular, para que quienes huyen de sus países de origen —debido a la guerra, el cambio climático, la pobreza y el consiguiente viaje— puedan tener la esperanza de un futuro mejor.
La delegación de la Santa Sede subraya su profunda preocupación por la vulnerabilidad de los migrantes en rutas peligrosas. «Proteger la vida de los migrantes es una obligación del derecho internacional, basada en el derecho fundamental a la vida». Por lo tanto, continúa el texto, «reforzar la cooperación en las operaciones de búsqueda y rescate es de vital importancia, así como garantizar que el respeto al derecho a la vida nunca se vea supeditado a otros intereses».
Otro aspecto fundamental es la unidad familiar, con especial atención a los menores. Los programas regulares de reunificación familiar siguen siendo limitados y a menudo controvertidos. «Se necesitan mayores esfuerzos para fomentar la unidad familiar, incluyendo la integración del apoyo familiar en los programas de movilidad laboral y garantizando el acceso a la educación y la atención médica».
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