

Este miércoles fue adoptada una resolución propuesta por Ghana ante las Naciones Unidas para reconocer la esclavitud transatlántica como el «crimen más grave contra la humanidad» y para solicitar reparaciones, a pesar de la resistencia de Europa y Estados Unidos. Según Ghana, la medida es necesaria porque las consecuencias de la esclavitud —que entre los siglos XV y XIX vio cómo al menos 12,5 millones de africanos fueron deportados y vendidos— persisten aún hoy, incluso en forma de desigualdades raciales.
Durante la votación en la Asamblea General de las Naciones Unidas, 123 países apoyaron la resolución, que no es jurídicamente vinculante pero tiene un gran peso político. Tres países, entre ellos Estados Unidos e Israel, votaron en contra, mientras que 52 se abstuvieron, incluida la Unión Europea. El ministro de Relaciones Exteriores de Ghana, Samuel Ablakwa, declaró que la resolución hace referencia a la responsabilidad por los crímenes del pasado. El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, declaró ante la Asamblea que se necesita «una acción mucho más valiente» por parte de los Estados para hacer frente a las injusticias históricas. Los Países Bajos siguen siendo hasta ahora el único país europeo que ha presentado disculpas oficiales por su papel en la esclavitud.
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