

Vanessa Zorrilla-Muñoz, Universidad Miguel Hernández; Ana Belén Ropero Lara, Universidad Miguel Hernández; José Manuel Pérez-Pérez, Universidad Miguel Hernández; María Salud Justamante Clemente, Universidad Miguel Hernández/ 18 abril 2024 19:07 CEST
La digestión del ganado, el estiércol y el uso de fertilizantes químicos y abono son fuentes de gases de efecto invernadero. Tanto desde la UE como a nivel nacional en España se promueven medidas para disminuirlos.
La producción de alimentos es responsable del 26 % de las emisiones totales de gases de efecto invernadero causantes del cambio climático. El sector agropecuario genera la mayor parte de estas emisiones. Por eso en la Unión Europea (UE), las estrategias de mitigación y adaptación al cambio climático se centran en la Política Agrícola Común. En este contexto, ofrecen apoyo financiero al sector agrario (ganadería y agricultura) y abordan desafíos del mercado y del desarrollo rural.
A pesar de estos esfuerzos para mitigar las emisiones de las actividades agropecuarias, en la UE no se ha conseguido una reducción eficaz. Según el Tribunal de Cuentas Europeo, el sector agropecuario provocó el 11 % de las emisiones de gases de efecto invernadero en 2021 frente a aproximadamente el 9 % en 2011.
Los últimos datos disponibles del sector agrario en España indican que éste contribuyó a generar cerca del 12 % de emisiones globales en el 2022. Estas emisiones proceden de tres fuentes principales: la ganadería, los fertilizantes y abonos químicos y el uso y gestión de la tierra (tierras de cultivo y pastizales).
En ganadería, estas emisiones están relacionadas directamente con la cría de ganado para dar lugar a productos de origen animal. Proceden casi en su totalidad del proceso digestivo de reses bovinas y ovinas y del almacenamiento de su estiércol. El estiércol produce en su mayor parte nitrógeno que puede contaminar el agua por nitratos y que se emite a la atmósfera en forma de óxido nitroso, y además libera metano.