Un santo para cada día: 3 de diciembre – San Francisco Javier
3 diciembre, 2020
Guterres: La vacuna contra el COVID-19 no debe darnos falsas esperanzas, necesitamos un mundo más verde y más justo
4 diciembre, 2020
Mostrar todo

Padre maestro Francisco Javier –dice un contemporáneo suyo- si en la India pescaba con red, en Japón aprendió a pescar con caña»

Muy diferente y hasta opuesto en algunos aspectos a Ignacio de Loyola –más hacia dentro, más psicólogo, más conductor de almas- Javier era un hombre de acción. Tiene una aplicación muy actual, pues vivió en siglo XVI un tiempo muy parecido al nuestro. Experimentó interiormente una fuerte evolución al llegar a Japón. Disfrutaba de poderes de sanación y videncia.

Su programa es un aldabonazo  en estos tiempos donde la eficacia, el beneficio económico y el éxito humano priman sobre otros valores.

Vale recordar  en vísperas de su fiesta, la figura de San Francisco Javier, un adelantado de la fe en la primera globalización del siglo XVI, Escribí sobre él una novela histórica, EL AVENTURERO DE DIOS. ¿Qué mensaje guarda para  esta sociedad de hoy?

Alto y bien formado, tenía más el aire de un galán de Corte que de un clérigo. Parecía un buen jinete, un caballero de armas, más que un maestro en Artes por París. Su nariz perfecta en medio de un rostro con buenos colores, enmarcado en por un cabello y barba como de azabache, terminaba en una frente cuadrada y espaciosa. Era uno de esas personas que, nada más verla, transmiten confianza y alegría. Oírlo confirmaba esta sensación de optimismo. Impresionaban sobre todo sus ojos brillantes y entusiastas que penetraban dentro y parecían decir a los que miraban: vivir vale la pena, vivir es correr aventuras, es querer a los demás, es soñar.

Para seguir leyendo:  https://www.religiondigital.org/pedro_miguel_lamet/Padre-Francisco-Javier-India-Japon_7_2291540836.html


Notice: Trying to access array offset on value of type null in /home/misioner/public_html/padresblancos/themes/betheme/includes/content-single.php on line 286
Manolo Fernández