Jesús, el Hijo encarnado de Dios, es el gran regalo del Padre al mundo en su totalidad, no solo a los cristianos como una religión privilegiada. Por eso, cuando acogemos a Jesús como el gran regalo de Dios al mundo, no hemos de hacerlo de manera egoísta o interesada, sino descubriendo en él, con emoción y gozo grande, el amor y la cercanía de Dios a todo ser humano.
Lejos de vivir condenando al mundo actual, las palabras de Jesús nos invitan a comunicar con nuestra vida el amor de Dios a todo ser humano. El amor de Dios acompaña a todos sus hijos. Dios, nuestro Padre-Madre, ama a todo el género humano, no solo a la Iglesia cristiana. Dios no es propiedad de los cristianos. No ha de ser acaparado por ninguna religión…
José Antonio Pagola
Jesús, Maestro interior. 3. Primeros pasos, 98-99