
En muchas partes del mundo, las zonas costeras son propensas a inundaciones impredecibles que causan graves daños, obligando a las personas a abandonar sus hogares y perturbando la vida cotidiana. En Maputo, capital de Mozambique, y en la zona de Limpopo, donde las Hermanas Misioneras de la Preciosísima Sangre prestan servicio desde hace una década, los residentes se han visto afectados por las recientes inundaciones y las hermanas se han presentado inmediatamente para brindar un apoyo concreto.
A lo largo de los años, su misión se ha extendido a varias provincias del país, entre ellas Maputo, Gaza, Tete y Nacala. Operan dedicándose a la agricultura, la educación, la salud, la acción social y la atención pastoral, mientras gestionan programas para huérfanos y niños vulnerables, ancianos, personas desnutridas e individuos que viven con el VIH. Las hermanas trabajan constantemente para promover el desarrollo humano integral y llevar esperanza a las comunidades que se enfrentan a dificultades.
Las hermanas se dedican al servicio de los miembros más vulnerables de la sociedad, llegando a los marginados y promoviendo la dignidad de toda persona humana. Ligia Alberto Muianga, la superiora regional, cuenta que “graves inundaciones han afectado a partes de la provincia de Gaza, dejando a muchas familias desplazadas y con necesidad urgente de asistencia en el distrito de Xai-Xai, en particular en su barrio”. Muchas comunidades se han visto obligadas a abandonar sus hogares porque el aumento de las aguas hacía que el entorno fuera inseguro.
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