

CENIZA Y DESIERTO
IMMA CALVO, amigos@feadulta.com
LAS ROZAS (MADRID).
ECLESALIA, 14/02/24.- Amigas y amigos: El pórtico de la Cuaresma gira en torno a dos símbolos un tanto tenebrosos: Ceniza y desierto. Tenemos muchos motivos para desmontar esa triste apariencia. Poner a raya nuestro hedonismo y hacer silencio para escuchar al espíritu son caminos de plenitud.
Cambiemos ese imaginario gris de la Cuaresma por colores llenos de vida: ocres de pan compartido; verdes de la esperanza y la madre naturaleza que nos cuida; rojo fuego que avivamos para no caer en la frialdad, sentir compasión y contagiar luz y calor.
Evangelio y comentarios al Evangelio
Marcos 1, 12-15. Inmediatamente el Espíritu lo empujó al desierto.
Miguel Ángel Munárriz: Convertíos. Con el espíritu de Jesús, la vida es algo diferente.
José Luis Sicre: Tentación sin tentaciones y primera actividad. Jesús, en el desierto, sufre la tentación de Satanás. Pero Dios está a su lado, lo protege mediante sus ángeles, y hace que triunfe de todos los peligros.
Enrique Martínez Lozano: Desierto. Las pruebas nos zarandean y, al hacerlo, si no nos hundimos ni nos endurecemos, nos obligan a buscar aquello que nos sostiene.
Fray Marcos: Ayuno, oración, limosna = relación con tu falso yo, relación con tu verdadero ser, relación con los demás.
Fray Marcos: Jesús fue al desierto para dilucidar el sentido de su mesianismo. Ni mortificarnos ni pedir perdón por nuestros pecados nos llevará a la plenitud.
José Antonio Pagola: Escuchar la llamada a la conversión. «Convertíos, porque está cerca el reino de Dios». ¿Qué pueden decir estas palabras a un hombre o una mujer de nuestros días?
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