Senegal, la gran favorita, tendrá el domingo la oportunidad de romper un maleficio complicado de entender: jamás ha ganado una Copa de África. Dejó atrás en la semifinal a Burkina Faso (3-1) y se enfrentará al ganador de la semifinal entre Camerún y Egipto, que se cruzan este jueves (20.00).
Atrás quedó una primera parte que fue una opereta de encontronazos y trompadas, un no parar de interrupciones que impedían dar continuidad al juego y que llevaron el cronómetro hasta el sexto minuto de prolongación, que en realidad fueron nueve, porque en la última acción antes del descanso el VAR entró para desmentir al árbitro, que se había ido al punto de penalti tras un remate de Gueye que se estrelló en la cadera de Tapsoba, el central burkinés del Bayer Leverkusen.