

19/01/2023
En nuestro mundo globalizado, la interculturalidad, que es la capacidad de vivir juntos -no solo en el mismo territorio-, es necesaria y un reto aún pendiente.
Es preocupante que uno de cada cuatro jóvenes (de entre 15 y 29 años) se declare abiertamente racista en nuestro país. Y que solo el 57,2% aceptaría que personas de grupos minoritarios, nacionalizadas en España, ocupasen una posición de responsabilidad en la administración pública, por ejemplo, la alcaldía*.
Estas opiniones se generan con base en miedos, desconocimiento, rumores o informaciones falsas; una falta de reconocimiento a otras personas, junto al racismo y cualquier modo de antipatía solo por ser culturalmente diferentes o provenientes de un país más pobre – en PIB- que el nuestro. A su vez, esto impide el acercamiento, la convivencia y el encuentro en una sociedad plural, que es ya intercultural en un mundo globalizado.
Y es que la buena convivencia no depende de la nacionalidad o del origen de las otras personas sino de entender, reconocer y aceptar las diferencias, como con cualquier persona de nuestro círculo; una “sana curiosidad” – interés genuino por saber y conocer otras realidades -, nos ayudará a acercarnos a los demás, a preguntarles y a preguntarnos, a reconocernos mutuamente como personas, a convivir en el mundo, con diferentes historias y circunstancias.
En Cáritas, ponemos la convivencia intercultural en el centro de la cultura del encuentro. Lo logramos cuando perdemos el miedo a relacionarnos con otras personas procedentes de culturas diferentes, con otras maneras de entender la vida, y desde ahí, construimos una sociedad nueva, inclusiva, que no sea tuya ni mía, sino nuestra.
Para seguir leyendo: https://www.caritas.es/blog/interculturalidad-en-marcha/#