En la parte más occidental del desierto del Sahara, en territorio de Mauritania, se levanta el mayor proyecto de producción de hidrógeno verde en África. El Proyecto Aman pretende producir 1,7 millones de toneladas de este gas de manera anual y generar, a plena capacidad, más de 100 teravatios por hora, o lo que es lo mismo, la energía que demandan los servidores mundiales de Amazon, Microsoft y Google de forma conjunta. Y todo ello, de forma sostenible.
El hidrógeno verde aparece en documentos e informes como un elemento fundamental para la transición ecológica, la descarbonización y la adaptación de las economías hacia modelos más sostenibles y respetuosos con el medio ambiente. En África, la fiebre por el hidrógeno verde está desatada. Casi treinta países cuentan ya con planes y estrategias nacionales, todos con el mismo propósito: ser los líderes de un mercado en auge y por explotar.
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Aclarando conceptos
Antes de pasar a explicar la parte geopolítica, política y económica de la cuestión, conviene definir términos. El término hidrógeno verde se refiere al proceso de obtención de hidrógeno usando energías renovables. El hidrógeno verde viene básicamente del agua de separar el H20 en H+0. Hay varias formas de hacerlo, pero la más conocida es mediante electricidad y recibe el nombre de electrólisis, el proceso mediante el cual se descomponen las moléculas del agua, separando los elementos de un compuesto químico con la utilización de corriente eléctrica y convirtiéndolo en hidrógeno, un gas que se almacena y puede usarse como fuente de energía limpia, un combustible que solo emite vapor de agua, no contamina, ni genera radiación o residuos.
El interés por este tipo de energía ha crecido en los últimos años ya que se adivina como un elemento clave en los procesos de descarbonización de las economías. Todo parecen ventajas, pero hay cuestiones que aún no están claras al respecto, entre otras cuestiones, porque su producción es más cara que la del hidrógeno gris o azul, aquel obtenido gracias a combustibles fósiles, principalmente metano. Sin embargo, la inversión no parece un problema en un contexto de urgencia por descarbonizar las economías y reducir la dependencia de combustibles fósiles, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) sí que apunta que las inversiones son insuficientes para alcanzar los compromisos climáticos adquiridos en foros internacionales.
El potencial de África
El mercado mundial actual del hidrógeno verde está valorado en casi cinco mil millones de dólares, pero se espera que se multiplique por 26 hasta los 130.000 millones para el año 2030. La AIE ha registrado tan solo en 2023 proyectos en todos los continentes y la producción potencial de estos ha crecido un 50% respecto al año anterior.
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