

Es la única mujer en Nyala, probablemente incluso en todo Sudán, que se llama Abderrahmán. Cargando con un nombre masculino y una cicatriz en la mejilla, una marca de terrible belleza, Abderrahmán fue adoptada por la tía Jarifía, una mujer sin hijos y con un gran corazón, que la acogió en su casa bajo la condición de que nunca hablara de la guerra. Sin embargo, Abderrahmán lo sabe todo sobre la guerra, quizás demasiado.
Un día, la muchacha conoce a Shikiri, un joven idealista reclutado a la fuerza por el ejército, mientras visitaba la ciudad de permiso. Abderrahmán lo convierte en su esposo y le pide que la ayude a vengarse de las temidas milicias yanyauid, matando al menos a diez de ellos.
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