

Esta semana todos los políticos del mundo vendrán a decir que les importa el clima. Reunidos en Sharm El Sheij en Egipto, crearán nuevas instituciones, prometerán millones de dinero que suena a mucho pero nadie entiende su valor real y proclamarán pomposas palabras de cómo de importante es para sus países el calentamiento global.
De hecho, ya lo hemos visto. Macky Sall, presidente de Senegal, y Pedro Sánchez, presidente de España, se han puesto el pin de crear la Alianza Internacional para la Resiliencia a la Sequía, una organización para reafirmar su compromiso contra la sequía. China, Estados Unidos, la Unión Europea y básicamente todo cristo –una treinta de países para ser exactos– se ha unido ya al sarao.
Lo de prometer dinero ya lo hemos visto: Escocia dice que dará 5 millones más a la lucha climática y Nueva Zelanda sube la apuesta: 20 millones. Lo que no dice la primera ministra de este país, Jacinda Adern, es que vienen ya del paquete prometido el año pasado. Vamos, que no es dinero nuevo.
Lo de las palabras pomposas me lo ahorro. Bueno, venga, no. El primer ministro de Reino Unido, Rishi Sunak, dijo que iría a la conferencia en Egipto proclamando que “no hay prosperidad a largo plazo sin tomar acciones contra el cambio climático”. Literal hacía un día que había confirmado la continuidad en el puesto en su gobierno del ministro para el Clima, Graham Stuart, el mismo que dijo que las exploraciones de petróleo y gas en el mar del Norte eran “buenas para el medio ambiente”. Esa decisión era de su antecesora, Liz Truss, pero Sunak no la ha tirado atrás. Por no hablar que todos los líderes llegaron en sus jets privados a Egipto. La imagen del cielo cubierto de vuelos en FlightRadar habla por sí sola.
Artículo completo: COP27-Pérdidas-y-Daños
Fuente: https://africamundi.es/