Cuadernos CIDAF-UCM : El kush en Sierra Leona
8 julio, 2026
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«Magnífica Humanidad”. Integración de la IA. (3ª parte)

«Magnífica Humanidad”. Integración de la IA. (3ª parte), por Lázaro Bustince

 

La Humanidad necesita una alianza educativa para la era digital y para saber y ser capaces de elegir como construir juntos una nueva sociedad de verdadera convivencia humana, superando toda forma de esclavitud causada por el abuso de la palabra, del poder, de los recursos naturales y económicos, y de los medios tecnológicos.

El principio de subsidiaridad, debe tomarse en serio en todas las sociedades e instituciones patriarcales, económicas y religiosas. Incluso en muchas iglesias. Este principio básico de subsidiaridad, es puramente nominal en realidad. El sistema patriarcal sigue intocable, desde la edad media, en muchos ámbitos actuales: sociales, culturales y religiosos.

Sin la dignidad humana respetada, sin dialogo de encuentro, y sin bien común, no hay progreso ni futuro. La integración que buscamos, a nivel personal, familiar, social, de sanidad, educación, política, economía, y desarrollo integral, debe incluir a todos los pueblos del planeta, especialmente a los más marginados de África, y de todo el hemisferio sur, así como el cuidado de la casa común, por todos los pueblos.

La verdadera seguridad, nace de la justicia, del diálogo paciente del respeto al derecho internacional y de una política capaz de poner la vida de los pueblos por encima de los intereses que se benefician de la guerra. También el desarrollo de las nuevas tecnologías y de la IA en el ámbito militar exige una vigilancia ética rigurosa, para que las decisiones sobre la vida y la muerte nunca sean descargadas sobre automatismos o algoritmos, ni sustraídas a la responsabilidad moral de la persona humana”.

En una escuela de ciencias y de valores, los pueblos aprenden que el derecho debe servir al bien, que la justicia pone límites a la fuerza, que el poder necesita legitimidad, que los pobres pertenecen plenamente a la comunidad, que el extranjero debe ser acogido conforme a su dignidad y que la vida humana jamás puede ser tratada como mercancía. Nadie puede arrodillarse ante el Señor, y despreciar al prójimo”. (nº 143)

Que esta noble nación jamás pierda la memoria de sus raíces ni la audacia de mirar al futuro. Que España continúe siendo tierra de encuentro, de cultura, de solidaridad y de esperanza. Y que su vida pública sepa unir siempre la firmeza de las convicciones con la nobleza del diálogo y la grandeza del servici o”. (Congreso).

En el puerto de Arguineguín, en Palma de Mallorca, dijo: “.No podemos acostumbrarnos a contar muertos. Debemos gestionar mejor la dignidad y derechos de las personas migrantes a nivel nacional e internacional, por la dignidad de todos. Gracias Canarias por la acogida y solidaridad con los inmigrantes que llegan por esta peligrosa ruta atlántica. Es necesario también que toda Europa se comprometa de forma mejor organizada para acoger a los que buscan una vida más humana. La dignidad humana no tiene pasaporte y debe ser respetada y acogida en todos los países. La arrogancia de los poderosos divide la sociedad y debe dejar paso a la humildad que conoce el amor y la acogida. Junto a este mar de Canarias, recordamos a tantas personas que han perdido la vida, buscando una vida digna para sus familias. Seguid acogiendo con respeto y caridad a las hermanas-os que llegan a estas costas. Abrid este mar de amor a los migrantes que llegan, no solo en estas islas, sino en España entera, en toda Europa, donde toda la sociedad debe abrir las puertas y cuidar de los migrantes y de las personas necesitadas”.

Desde Gran Canaria y Tenerife, miramos el real drama migratorio. En el centro de Migrantes Las Raíces y en el puerto de Santa Cruz en Tenerife, nos encontramos con esta tragedia migratoria.

Gracias Papa León por tratarnos con dignidad (un recién llegado de Senegal a Tenerife)

«Nuestra caridad no debe ser mero asistencialismo, sino integrar a las personas, para su plena realización —espiritual, intelectual y física— y su inserción digna y constructiva en la comunidad, donde los migrantes también deben integrarse, aprendiendo la lengua y respetando las leyes”.

Nuestra sociedad se ha deshumanizado con tanta violencia, injusticias y abusos de poder. Quiero confiar a todos vosotros una misión: que seáis humanos. Sí, ¡sed humanos! Hombres y mujeres de carne y hueso. No apariencias, sino rostros fiables”.

Necesitamos una educación verdaderamente integral, abierta a todas las dimensiones de la persona” (nº.146).

La paz no es un tema entre otros, sino una condición del bien común universal y una prueba para la madurez moral de los pueblos y de sus gobiernos”. (nº 182)

La civilización del amor no es una utopía ingenua, sino un proyecto exigente. Consiste en traducir la caridad en estructuras de justicia, en dar cuerpo institucional a la fraternidad y en considerar al otro como aliado necesario para el bien común”. (nº 186)

En los tiempos que vivimos, parece predominar la cultura del poder y control de medios, relegando el bien común de la humanidad, a un segundo lugar.

Junto con esta cultura del poder, las guerras, la violencia y la trata de personas se están normalizando. Este recurso a la fuerza y a los abusos da testimonio de una pobreza relacional que siempre tiene consecuencias desastrosas para la sociedad.

El panorama se vuelve aún más inestable por la presencia de nuevos actores armados, grupos yihadistas, milicias privadas, y redes criminales, que marcan el fin del monopolio estatal de la fuerza”. (nº.196)

La ética requiere criterios de discernimiento, como: la responsabilidad personal, análisis de la realidad, protección de civiles, el bien común y la justicia social. Todos queremos la paz, pero no todos la buscamos en la justicia.

Necesitamos un dialogo de encuentros, permanecer siendo humanos, un desarrollo humano integral, una lianza educativa para la era digital, pasar de la cultura del poder a la civilización del amor, construir la paz en la justicia, abiertos al multilateralismo, y a la convivencia en la diversidad.

Lázaro Bustince

[CIDAF-UCM]


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