

En uno de los lugares emblemáticos del cristianismo contemporáneo, la basílica de la Sagrada Familia de Barcelona se transformó, el domingo 22 de febrero, en un punto de encuentro para la fe, el compromiso juvenil y la oración universal. En su décima edición, la iniciativa «Sent la Creu» («Siente la Cruz») reunió una reflexión sobre el significado de la cruz hoy, centrándose en este antiguo símbolo cristiano y con especial atención a Camerún, un país marcado por el conflicto y la fragilidad humana. Tras las cruces de Lampedusa (2017), Mosul (2018), Camboya (2019), Bangassou (2020), Venezuela (2021), Filipinas (2022), Ucrania (2023), Tierra Santa (2024) y Siria (2025), la cruz camerunesa ha llegado a Barcelona.
No olvidemos a las comunidades cristianasOrganizada por el Secretariado Diocesano de Juventud de la Arquidiócesis de Barcelona, la celebración, presidida por el obispo Barthélémy Yaouda Hourgo, de Yagoua, contó con la asistencia de cientos de jóvenes que compartieron una liturgia de oración, testimonios y reflexiones sobre el valor del sacrificio, la esperanza y la paz. En el centro del encuentro, más allá de la propia cruz, se encontraba un recordatorio para no olvidar a las comunidades cristianas que viven en conflicto y persecución, encarnando concretamente la llamada a la solidaridad cristiana.
Este año, destacaron los organizadores, celebramos el décimo aniversario de este evento con la presencia del obispo Yaouda Hourgo, quien no teme denunciar un régimen opresor y está dispuesto a dar su vida por el Evangelio. Desde 2008, el prelado ha liderado la diócesis en un contexto marcado por la pobreza, la inseguridad y las flagrantes violaciones de los derechos humanos. Se ha distinguido por su compromiso pastoral, su labor social con los más vulnerables y su firme postura ante los desafíos políticos y sociales del país.
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