Liberia, la república más antigua de África, acaba de elegir un nuevo presidente. El 10 de octubre, 46 partidos políticos y 20 candidatos compitieron por los dos millones de votos registrados en 5000 colegios electorales de 15 condados. Sin embargo, Joseph Boakai, el ganador, heredará una Liberia polarizada. El país está más dividido que nunca desde 2003, cuando terminó la guerra civil de 14 años. El conflicto finalizó con la firma de un acuerdo de paz, pero aún hoy las cicatrices son visibles.
La frustración por el coste de vida disparatado, el amiguismo, el clientelismo, el nepotismo y la cultura de la impunidad que hizo estallar la guerra está volviendo a romper el país habitado por 5,4 millones de personas. Además, hay factores externos que podrían truncar el reciente progreso de Liberia. Por ejemplo, la Unión del Río Mano, un organismo subregional del que Liberia es miembro fundador, sigue siendo inestable.
El reciente golpe de Estado militar en Guinea, las protestas contra el gobierno en Sierra Leona y la violencia por el tercer mandato consecutivo de Alassane Ouattara en Costa de Marfil representan señales de vulnerabilidad en la Unión.
El nuevo presidente tendrá que abordar tres cuestiones prioritarias para recobrar la esperanza y la confianza en la recuperación de Liberia:
- la cohesión nacional
- la corrupción
- instituciones estatales más fuertes
En el análisis de Liberia realizado por Charles Wratto, se revela la incapacidad del país para gestionar los conflictos internos. También muestra cómo se intensificaron y alargaron las disputas por la confianza en poderes regionales como la Comunidad Económica de los Estados del África Occidental (CEDEAO). Boakai deberá reconocer estas realidades y abordar los tres aspectos prioritarios.
Nivel de vida cada vez más bajo
En Liberia, preocupaba cada vez más que la administración de George Weah no estuviese haciendo lo suficiente para mejorar el nivel de vida. Cuando Weah tomó el cargo en 2018, había muchas expectativas de un cambio, pues muchos esperaban que les sacase de la pobreza y veían una posibilidad real de un futuro mejor.
Sin embargo, ahora, una gran parte de los liberianos piensa que ha perdido el contacto con la pobreza y con la gente que lo eligió para la presidencia. Más del 50 % de la población vive por debajo del umbral de pobreza y los precios cada vez mayores de los productos impiden a las familias cubrir sus necesidades alimentarias. No obstante, Weah no es el único responsable de todos los problemas de Liberia, pues su administración heredó irregularidades que procedían de gobiernos anteriores.
Corrupción endémica





