Pero muchos participantes en la cumbre sobre el clima han destacado sus deficiencias, particularmente en la falta de claridad deliberada con respecto al abandono de los combustibles fósiles.
John Kerry, enviado para el clima de Estados Unidos, se limitó a achacar las conclusiones a la pluralidad de participantes:«Claramente a mucha, mucha gente aquí le hubiera gustado un lenguaje más claro sobre la necesidad de comenzar a alcanzar el máximo y reducir los combustibles fósiles en esta década crítica. Pero sabemos que esto fue un compromiso entre muchas partes».
Las pequeñas naciones insulares que están entre las amenazadas de desaparición por el cambio climático, como es el caso de Samoa, dejaron clara su decepción con la declaración final.
Anne Rasmussen, negociadora principal de Samoa se quejó:«Hemos llegado a la conclusión de que no se ha logrado la corrección de rumbo que se necesita. Hemos logrado pequeños avances con respecto a lo habitual, cuando lo que realmente necesitábamos es un cambio exponencial en nuestras acciones y en el apoyo que necesitan».






