LONDRES – Las poblaciones de elefantes están comenzando a recuperarse en partes de África a medida que las fuerzas del orden y las comunidades locales cambian el rumbo de su larga batalla contra los cazadores furtivos y los traficantes de vida silvestre.
Pero las bandas criminales cambian constantemente de táctica y explotan a otras especies, mientras que la mayor amenaza ahora la plantea la severa sequía que devasta franjas del este de África, desplazando a cientos de miles de personas, amenazando con la hambruna en Somalia y matando la vida silvestre y el ganado.
“La caza mayor está disminuyendo en la mayoría de los países”, dice Didi Wamukoya, gerente senior de Aplicación de la Ley de Vida Silvestre en la Fundación de la Vida Silvestre Africana (AWF, en inglés).
Asimismo, señala que la caza furtiva en Kenia y Tanzania de grandes especies icónicas para el comercio internacional de vida silvestre ahora es muy inusual. La población de elefantes en esos dos países ahora está aumentando. Es un giro particularmente sorprendente para Tanzania, que perdió alrededor del 60 % de sus elefantes en una década.
Wamukoya, quien dirige la capacitación de AWF de las agencias de aplicación de la ley para enjuiciar casos de tráfico de vida silvestre, advierte que los delincuentes se adaptan.
Si bien a los elefantes les está yendo mejor, también en parte porque los principales mercados como China han prohibido el comercio interno de marfil, las pandillas que trafican a Asia están cambiando a otras especies, como leones por las partes de su cuerpo, pangolines y abalones.




Un perro entrenado bajo el programa Caninos por la Conservación de la Fundación de la Vida Silvestre Africana parece contento c sus amos. Los perros rastreadores desplegados en seis países africanos han contribuido al arresto de más de 500 sospechosos en la larga lucha contra los cazadores furtivos y los traficantes. Foto: Paul Joynson-Hicks / AWF


