

Con su propio idioma, su propia religión o sus propias costumbres, cada tribu es un mundo diferente. La mayoría, adentradas en la África profunda, maravillan a todos aquellos que se interesan por conocer un poco más de ellos. Alrededor del valle del Omo, Patrimonio de la Humanidad desde hace más de cuarenta años, estos grupos se concentran con frecuencia. En esta zona de Etiopía, en el este africano, están los Mursi, considerados como los más peligrosos del continente, pero existe otra tribu ancestral de moradores seminómadas llamada Bodi, cuya particularidad más destacada es, curiosamente, premiar al miembro más gordo de su población.
Al contrario de lo que ocurre en las decenas de comunidades diferentes que pueblan esa región africana, donde la mayoría de los hombres lucen esbeltos, fibrosos y se admiran esas atractivas peculiaridades, en el caso de los Bodi se hace un verdadero culto a la obesidad masculina, que se toma como símbolo de prosperidad.
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