

En el Día Mundial de los Océanos, el autor recuerda su papel en la regulación del planeta y la necesidad de cambiar la visión utilitarista de la naturaleza para alcanzar un desarrollo sostenible.
En enero de 2021 comenzó la Década de las Ciencias Oceánicas para el Desarrollo Sostenible, proclamada por las Naciones Unidas y coordinada por la Comisión Oceanográfica Intergubernamental. Esta Década de los Océanos, que se extenderá hasta finales del 2030, tiene como objetivo central promover una gestión de los océanos y costas basada en el conocimiento científico, que haga de los océanos saludables uno de los pilares para el progreso de toda la humanidad.
Bajo el lema “La ciencia que necesitamos para el océano que queremos”, la Década de los Océanos parte de la premisa de que las ciencias oceánicas deben impulsar la Agenda 2030 del Desarrollo Sostenible. Esto solo será posible mediante un proceso reflexivo, inclusivo y transformador: que surja del conocimiento científico e incorpore la participación de organizaciones gubernamentales y civiles, con un alcance transformador hacia toda la comunidad internacional y el propio planeta.
En este artículo empezaré recordando el rol principal de los océanos como artífices de la vida planetaria y las posibilidades que el océano nos brinda como fuente de recursos sostenibles. Terminaré reflexionando, desde una perspectiva naturalista, sobre los principios de justicia social y evolución individual y colectiva que subyacen en el concepto de desarrollo sostenible.