Iglesia Allí: No nos dejes caer en esa tentación
18 marzo, 2022
Domingo 3º de Cuaresma – ciclo ‘C’ -. Fray Marcos
18 marzo, 2022
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3er domingo de Cuaresma C   –  20 marzo 2022. Echeverría

Éxodo 3,1-8a.10.13-15   —   1 Corintios 10,1-6.10-12   —   Lucas 13,1-9

En el Evangelio de este domingo, el contexto es bastante humano. Hablar de la vida y del comportamiento de los demás, y a menudo criticarlo, es el deporte más practicado por los humanos. Es también el medio por el cual una comunidad logra difundir y fortalecer entre los miembros sus convicciones y prejuicios. Si todos critican a esa dama que participó en el funeral vestida de rojo, nadie se atreverá a vestirse de rojo la próxima vez. Así es como en el texto de hoy, algunos vienen a criticar la mala conducta de algunos galileos y de ciertos habitantes de Jerusalén, conducta que, según ellos, merecía el castigo divino.

La reacción de Jesús al comadreo es clarísima. Primero nos invita a dejar en un segundo plano nuestras críticas («Os digo que no [no fueron más culpables que los demás«]» y a dirigir nuestra mirada crítica hacia nuestra propia conducta: «Y si no os convertís, todos perecéis de la misma manera«. Una lección importante que sigue siendo relevante.

Pero hay más en el texto. En tiempos de Jesús, además de la animosidad entre judíos y samaritanos, también había muchas diferencias y complejos de superioridad: de los judíos hacia los galileos; de los fariseos frente a pecadores y publicanos; de algunos grupos puritanos hacia los sacerdotes sadoquitas que, según aquellos, habían corrompido el templo de Jerusalén; y de todos los israelitas en su relación con los pueblos paganos. Lucas no nos informa de qué lado estaban en estas divisiones los que fueron a criticar a otros delante de Jesús. Asume sin embargo que eran israelitas, y que se creían mejores que los paganos, bastante numerosos por cierto en Galilea («Galilea de las naciones» según Mateo 4,15). Así pues Jesús pide a los israelitas que le rodean que no critiquen a los demás y que inicien su propia conversión. La parábola que utiliza, la de la higuera plantada en la viña, se enraíza en la tradición bíblica según la cual la viña representaba simbólicamente al pueblo de Israel. En realidad, la palabra española “viña” es demasiado reductiva. La viña se convertía a veces en un “vergel”, ya que en ella se plantaban a menudo árboles frutales, la higuera en la parábola de hoy, que se consideraban parte integral de la vid. Para comprender la profundidad humana y espiritual evocada por el símbolo «viña», os invito a leer esta hermosa oración que encontramos en el Salmo 79:

“Una viña de Egipto arrancaste, expulsaste naciones para plantarla a ella,

Le preparaste el suelo, y echó raíces y llenó la tierra.

Su sombra cubría las montañas, sus pámpanos los cedros altísimos;

Extendía sus sarmientos hasta el mar, hasta el Gran Río sus brotes.

 

Texto completo: 3erDomingoCuaresma-C-Echeverría

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Manolo Fernández