Un general alerta del avance yihadista en África: «Si campan a sus anchas, actuarán en Europa»
4 noviembre, 2022
Domingo 32 del Tiempo Ordinario – ciclo ‘C’ -. Fray Marcos
4 noviembre, 2022
Mostrar todo

32º domingo C   –  6 noviembre 2022. J. R. Echeverría

2 Macabeos 7,1-2.9-14   —   2 Tesalonicenses 2,16 – 3,5   —   Lucas 20,27-38

El pueblo de la Biblia ha sido a veces, en sus creencias y comportamiento, muy diferente de los otros pueblos del Medio Oriente. Cuando los egipcios, babilonios o persas construían y decoraban sus tumbas para asegurarse un buen pasaje al otro mundo, la vida en el más allá no formaba parte de las creencias judías. Se vivía en la tierra. No se huía hacia adelante. Dios nos bendecía o castigaba aquí en a tierra, luego se moría. Eso era todo. Y eso incluso si algunos hablaban del «sheol», un lugar extraño donde residían los muertos, porque les resultaba difícil concebir que los humanos, tan diferentes de otros animales, pudieran desaparecer para siempre. 

Así, los saduceos mencionados hoy en el Evangelio, tradicionalistas opuestos a lo nuevo, no aceptaban la resurrección, una creencia que apareció entre los judíos sólo tres siglos antes de Jesús. Quisieron ridiculizar a Jesús con una pregunta puramente teórica, ya que en aquel entonces, la costumbre del levirato por la que el hermano de un difunto tenía que casarse con la viuda sin hijos de su hermano, para que el linaje de este último pudiera continuar, había caído en desuso: En el caso de una mujer que se casó con siete hermanos, uno tras otro, si fuera cierto que después de atravesar la muerte todos estaban vivos, ¿de qué hermano sería entonces esposa? La respuesta de Jesús: “No es Dios de muertos, sino de vivos: porque para él todos están vivos”, indica implícitamente la razón fundamental por la que los judíos, y los cristianos tras ellos, aceptaron finalmente la creencia en una vida después de la muerte.

Texto completo: 32º domingo C-Echeverría

Imagen


Notice: Trying to access array offset on value of type null in /home/misioner/public_html/padresblancos/themes/betheme/includes/content-single.php on line 286
Manolo Fernández