Domingo 28 del Tiempo Ordinario-B-. NO SE TRATA DE RENUNCIAR A ALGO SINO DE ELEGIR LO MEJOR. Fray Marcos
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28º domingo B   –  10 0ctubre 2021. J.R. Echeverría

Sabiduría 7,7-11   —   Hebreos 4,12-13   —   Marcos 10,17-30

La historia que nos cuenta el evangelio de este domingo, expresada de forma muy semítica y mediterránea («Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja que a un hombre rico [en el texto griego de Marcos: “que tiene posesiones”] entrar en el Reino de Dios»), aparece en los tres evangelios sinópticos. Esto muestra que las primeras comunidades la consideraban importante y que se aplicaba a todos los cristianos con «muchas posesiones» [“muy rico” en la traducción que se lee en la misa]. Las posesiones no son hoy exactamente las mismas que en tiempos de Jesús, y por ello el evangelio de hoy pide, para que podamos revivirla aquí y ahora, ser interpretado y actualizado.

Hace dos milenios, lo mismo que hoy, poseer proporcionaba seguridad (¿No se dice a veces que el dinero puede comprarlo todo?), y cierta posición social (En el evangelio de Lucas, quien le hace a Jesús la pregunta es un «notable»). Mientras que los pobres no tenían ni seguridad ni prestigio. Los que recibís regularmente mis comentarios del Evangelio de manera regular no sois «pobres». Pero ¿somos ricos? Incluso si no aparecemos en las listas de «Grandes Fortunas» o en los documentos de «Pandora» revelados esta semana, ¿podemos decir que no tenemos «muchas posesiones”? En uno de sus viajes por España, observando la vida de la gente, Abouna Maroun, nuestro antiguo obispo de Túnez que muchos conocéis, nos preguntó: «¿Pero cómo podéis decir que estáis en crisis económica?» Todo es relativo, por supuesto, pero nuestros «estados del bienestar» europeos nos garantizan seguridad, cuidados en caso de enfermedad, y pensiones. E incluso muchos de nuestros realmente «pobres» (su número ha aumentado según el último informe de Cáritas-España) reciben ayudas especiales. Durante mis últimos años en Tanzania (en la década de 1980), por fidelidad a nuestros ideales, pero sobre todo por la situación económica del país, los padres blancos vivíamos de una manera sencilla y austera. Sin embargo, la gente nos consideraba «ricos». Éramos europeos, no nos faltaban ni alimentos ni cuidados, y a sus ojos era obvio que pertenecíamos a la categoría de personas «con muchas posesiones».

Comentario completo: 28ºOrdinarioB-JREcheverría

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Manolo Fernández