

1. Del anatema de Trento al diálogo del Vaticano IITres secretariados y varios encuentros significativos para el diálogo en la Iglesia postconciliar.
Una nueva concepción eclesiológica.
2. El diálogo ecuménico en los documentos del Concilio.
La Constitución Lumen Gentium.
El Decreto Unitatis Redintegratio.
3. El diálogo interreligioso y la llamada a la libertad religiosa
La Constitución Lumen Gentium.
El Decreto Ad Gentes sobre la actividad misionera de la Iglesia.
La Declaración Dignitatis Humanae sobre la libertad religiosa.
La Declaración Nostra Aetate sobre la relación de la Iglesia con las religiones no cristianas: judíos, musulmanes, hinduistas y buddhistas.
4. El diálogo con las personas no creyentes-religiosas
La Constitución Gaudium et Spes y la Declaración Dignitatis Humanae.
El universo de la fe y el pluriverso de las creencias.
1. Más allá de las tímidas propuestas del Concilio. El ejemplo de Taizé
No se trata de buscar una uniformidad bajo una única autoridad canónica: el papa, sino de buscar la unidad/comunión en la riqueza de la pluralidad y la diferencia.
Taizé y Frère Roger: una unidad/unanimidad manifestada en la vida.
2. Las diferencias en la Iglesia nos enriquecenNuestras diferencias no son una perversión, sino expresión de una riqueza histórica.
3. Algunos modelos para realizar la unidad de los cristianos
El modelo de la Iglesia católica.
El modelo del Consejo Ecuménico de las Iglesias.
El modelo de la “unidad en la diversidad” (Oscar Cullman).
El modelo de la “pluralidad de las iglesias” e “historicidad y provisionalidad” de éstas (Christian Duquoc)
3. Unidad/comunión en la fe en Cristo Jesús, desde la aceptación de la riqueza de las diferencias confesionales
El verdadero ecumenismo tiene que vivirse más desde el hoy, desde el presente cotidiano en relación con otros hermanos y hermanas que desde la mirada a un acuerdo acerca del pasado.