

Pilar Castro Díez, Universidad de Alcalá; Alberto Romero Blanco, Universidad de Alcalá/14 diciembre 2023 19:17 CET
El greenwashing –también llamado eco-blanqueo– y la plantación masiva de árboles sobre todo en regiones tropicales puede resultar más perjudicial que beneficioso. Antes de plantar nuevos bosques, aseguremos los que ya existen.
Mitigar el cambio climático plantando árboles no es tarea fácil. Es fundamental planificar dónde, qué, cómo y cuándo reforestar, vigilar prácticas de ecoblanqueo de grandes corporaciones y, sobre todo, cuidar los bosques que ya existen.
La plantación de árboles en sitios deforestados puede contribuir a compensar las emisiones de dióxido de carbono, pero si se realiza en lugares y con especies poco adecuadas pueden fracasar y terminar aportando a la atmósfera más carbono del que secuestran.
Además, la plantación de árboles no debería comprometer la capacidad de abastecimiento de alimento para la población humana y debería respetar la integridad de los ecosistemas no forestales, que también son relevantes para la conservación de la biodiversidad y la provisión de servicios ecosistémicos. Y, sobre todo, antes de plantar nuevos bosques, deberíamos asegurar la salud y viabilidad de los ya existentes.
El calentamiento global es uno de los principales retos que afronta la humanidad. La emisión de dióxido de carbono (CO₂) es el principal causante de la desestabilización del clima, ya que su acumulación hace que la tierra retenga cada vez más calor.