
Desde Nigeria, devastada en los últimos días por violentos atentados terroristas que dejaron decenas de muertos, llegan buenas noticias. Se trata de la liberación, confirmada por la Agencia Fides, de fieles secuestrados el 18 de enero en dos iglesias diferentes de la comunidad de Kurmin Wali, en el estado de Kaduna, mientras asistían a un servicio religioso. Desafortunadamente, se trata de una situación habitual, caracterizada por la furia de comandos armados que irrumpieron en los edificios, con el rostro cubierto y armados con rifles, arrastrando a la gente que se disponía a rezar.
Las autoridades informaron entonces de 177 fieles pertenecientes a la Iglesia de los Serafines y Querubines. De ellos, 80 lograron escapar y ponerse a salvo casi de inmediato, mientras que los otros 86 permanecieron desaparecidos hasta la noche de ayer, cuando los secuestradores los liberaron. El mérito, según las autoridades y según informes de la prensa nigeriana, se debe a una operación conjunta llevada a cabo por varias fuerzas de seguridad. Tras llegar a bordo de furgonetas, fueron liberados en la calle, todos en condiciones prácticamente normales.
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