

Eukleria Oct 26
Mónica Mínguez Franco.cristianismeijusticia.net
Entre los siglos III y IV aparecen en Egipto las primeras formas de monacato cristiano. La vida separada del mundo buscaba favorecer, desarrollar y mantener una existencia exclusivamente dedicada a la contemplación, renunciando a lo material y orientándose a lo divino. Ya fuera como eremitas, en cartujas o en cenobios, los monjes y monjas se apartaban del mundo para sostenerlo a través de la contemplación de lo divino. Desde el siglo VI, el monacato se ordenó mediante reglas: benedictinos primero y cistercienses después, pero también capuchinos, dominicos o predicadores y agustinos, entre otros, llevando a identificar el monacato con la vida monástica.
Sería muy largo hacer un resumen de las etapas por las que pasaron los monasterios hasta llegar al siglo XXI: algunos fueron abandonados; otros absorbidos por el desarrollo metropolitano e incorporados al paisaje urbano; otros se mantuvieron en las pequeñas poblaciones, las cuales se habían generado a su alrededor, y algunos otros quedaron en las montañas legendarias donde fueron establecidos. Hoy en día, los monasterios siguen existiendo y observando las reglas que los originaron; además, son reconocidos como centros de espiritualidad, que cada vez más y más personas buscan para encontrar el silencio, encontrarse a sí mismas y encontrar el sentido de sus vidas.
Artículo: Monjes y monjas
Fuente: https://eukleria.com/2022/10/26/monjes-y-monjas-orbanos/