

El grave conflicto desatado trasciende las relaciones entre Marruecos y España dado que afecta también a la Unión Europea y a la propia posición e intereses geoestratégicos del país magrebí.
La entrada irregular en Españade más de 8 000 personas, realizada con la connivencia de las autoridades marroquíes y una relajación de las medidas de seguridad y control fronterizo, entronca en una política de diplomacia migratoria mantenida por Marruecos, por la que emplea la migración como una herramienta de negociación y presión de sus países vecinos.
Entre las razones de esta presión migratoria convergen múltiples intereses y motivos de conflicto, que hace que la situación no se circunscriba únicamente a las relaciones con España, sino que también afectan a la Unión Europea, y a la propia posición e intereses geoestratégicos de Marruecos.
Como primera explicación de esta situación puede recurrirse al malestar levantado por la decisión del Gobierno español de conceder asistencia sanitaria a Brahim Gali, líder del Frente Polisario, que reclama la independencia del Sáhara Occidental, el histórico y anquilosado conflicto que mantiene Marruecos para reclamar la soberanía de esta excolonia española, después de que este fuese hospitalizado en Logroño hace un mes, y sobre las que Marruecos ya ha expresado su rechazo.