

Mayo 28, 2021/ Por Jamila Akweley Okertchiri
ACCRA / WA EST – Muniratu Adams, de 17 años, es una estudiante de segundo curso de la escuela secundaria Jeyiri de Funsi, en el distrito de Wa East, en la región del Alto Oeste de Ghana, que tiene la suerte de haber vuelto a las aulas desde enero tras su largo cierre por la covid-19.
El sector educativo fue uno de los más afectados por la pandemia en Ghana y para muchas niñas, especialmente las de las zonas rurales, las consecuencias del cierre de las escuelas se traducen en que muchas nunca volverán a estudiar.
“Fue difícil para mí volver a la escuela, cuando estaba en casa pensaba que no podría volver”, contó Adams a IPS.
Ella, al igual de otras muchas adolescentes ghanesas en similar situación, tuvo además que asumir más responsabilidades en el hogar durante el confinamiento.
“Tenía poco tiempo para estudiar mis libros porque tenía más tareas domésticas que hacer y también tenía que ayudar a mi familia a cultivar los alimentos con los que sobrevivimos”, explicó. “Desde que volví a estudiar, no he recibido la ayuda que necesito”, añadió.