

«La Comunidad Diocesana no puede contribuir al discurso del odio, ni con palabras ni con silencios, ni con pasividad y rodeos: Qué mejor ámbito para crear una cultura del encuentro y de la convivencia pacífica»
Queremos manifestar nuestra más profunda repulsa ante la llamada y acusaciones que un grupo de radicales extremistas están vertiendo contra los colectivos de personas migradas, provocando el miedo, la sospecha y el odio, la división en poblaciones cuya convivencia hasta ahora era pacífica y que últimamente se ha desatado el enfrentamiento y la creciente violencia, pidiendo incluso la expulsión generalizada de personas cuyo único pecado ha sido soñar, como cualquier ser humano, en llegar a una tierra que les abra un abanico de oportunidades y la mejora de su vida personal y familiar.
Desde el Secretariado hacemos una llamada a nuestras instituciones, parroquias, equipos pastorales y a toda la Comunidad Diocesana, a hacer una reflexión contemplativa sobre los últimos acontecimientos y los diferentes posicionamientos que ante los mismos se están tomando, haciendo una lectura creyente y profunda de la realidad. Mirando desde los ojos de Dios y desde el compromiso evangélico de acogida, promoción, protección e integración de los hermanos y hermanas nuestros.
Las personas migradas no son un “problema”, al contrario, son fuente de riqueza y desarrollo, los beneficios económicos de la migración en España son evidentes. Y desde un cambio de paradigma podrían ser también una fuente de enriquecimiento cultural, claro que ese cambio supone una apuesta por una sociedad integradora que opte por la interculturalidad.
«Es necesario un acercamiento personal y comunitario para conocernos, para amar y compartir»
En las conclusiones de nuestras Jornadas de Reflexión y Formación de 2024, decíamos: “Es necesario un acercamiento personal y comunitario para conocernos, para amar y compartir. Desde la cultura del encuentro tender puentes y generar espacios, aceptando a la otra persona, su cultura y su historia. Nos necesitamos mutuamente. Es una relación recíproca. Nos enriquecemos juntos”
Proponemos a la Comunidad Diocesana cortar con todo tipo de bulos, desenmascarar mentiras, que nos llegan a través de las redes sociales. Debemos usarla para visibilizar, dando a conocer los testimonios de vida de las personas migrantes, sus capacidades y ejemplo de vida, dándoles eco dentro y fuera de nuestras comunidades.
El Secretariado, como institución diocesana, asume como punto esencial esta tarea de acogida, promoción, protección e integración de las personas migradas organizando jornadas de reflexión y formación para profundizar y avanzar en nuestro trabajo, con aportaciones de congregaciones religiosas, movimientos y equipos de Cáritas, echando en falta la participación de nuestras parroquias, a las que hacemos un llamamiento especial: en nuestros pueblos, en nuestros barrios es donde están, y en algunos muy presentes y realizando una gran labor, las personas migradas.
Qué mejor ámbito para crear una cultura del encuentro y de la convivencia pacífica. En palabras del Papa León: “una paz que desarme” que desarme el odio, la mentira y la violencia.
Así dijimos en nuestro comunicado: “Desde un compromiso ecuménico, abrir nuestras parroquias con celebraciones interculturales, compartidas. Promover iniciativas sociales y políticas, redescubriendo la dimensión social de la Iglesia, recuperándola en la formación de los seminaristas, del clero y de nuestras comunidades. Integrar a las personas migrantes en las estructuras de nuestras parroquias y de nuestra sociedad, caminando y construyendo juntos un futuro mejor para la humanidad”
Secretariado Diocesano para las Migraciones. Almería. (Julio 2025)