

Para entender adecuadamente el titular de este artículo, es preciso primero conocer bien la intrahistoria del Pontificio Consejo homónimo. Como Secretariado para los no cristianos, fue instituido por el papa Pablo VI, el 19 de mayo de 1964, con el Breve Progrediente Concilio, antes de la promulgación de la Declaración Conciliar «Nostra aetate» (1965) y de la clausura del Concilio Vaticano II (8.12.1965).
Ya entonces, sin embargo, se sentía la necesidad de lo que tanto repite ahora el papa Francisco al hablar de una Iglesia en salida que dialogue con el mundo, en particular con los miembros de otras tradiciones religiosas. En 1988, de acuerdo con la Constitución Apostólica Pastor Bonus, el Secretariado se convirtió en lo que sigue siendo hoy: Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso (PCDI).
Desde su creación, no ha cesado de crecer volviéndose a la vez más preciso. Viene de atrás su costumbre de enviar mensajes de felicitación, por ejemplo, a los musulmanes en el mes de Ramadán, a los budistas en la fiesta del Vesakh o Hanamatsuri, a los hindúes en la fiesta del Deepavali, a la comunidad jain con motivo del Mahavir Jayanti, y a la comunidad sikh con motivo del Prakash Diwas.
Por otra parte, ha mantenido durante muchos años relaciones constantes con la Oficina similar para el Diálogo Interreligioso del Consejo Ecuménico de las Iglesias y colabora con ella en iniciativas de estudio y promoción del diálogo.
Por supuesto que no le ha faltado el impulso de los sucesores de Pedro: la Jornada de Oración por la Paz en Asís (1986), convocada por san Juan Pablo II fue un hito en el diálogo interreligioso. Como luego el Documento sobre la Fraternidad Humana para la Paz Mundial y la Convivencia Común, firmado el 4 de febrero de 2019 en Abu Dhabi por el papa Francisco y el imán Al-Tayyeb, y en 2020 la encíclica Fratelli tutti.
El 22 de octubre de 1974, san Pablo VI creaba la Comisión para las Relaciones Religiosas con los Musulmanes con el fin de promover las relaciones religiosas entre musulmanes y católicos. El PCDI siempre ha tratado de establecer relaciones regulares con las instituciones y organizaciones musulmanas para fomentar el conocimiento mutuo y la confianza, la amistad y la cooperación. De hecho, se han alcanzado acuerdos con diversas instituciones, tanto suníes como chiíes, con sede en países islámicos o de mayoría musulmana.
