
Claudio Lurati llegó por primera vez a Egipto hace 31 años. Hoy, el misionero italiano comboniano es obispo y ejerce como Vicario Apostólico de Alejandría de rito latino, una ciudad situada en el delta del Nilo que desempeñó un papel crucial en los primeros siglos del cristianismo.
En Roma, con motivo de una reciente reunión de la Conferencia Episcopal Latina de las Regiones Árabes (CELRA) el obispo Lurati habló con Vatican News sobre su ministerio, la antigua ciudad de Alejandría, las relaciones entre católicos, coptos y musulmanes en el Egipto actual, y el desastre humanitario que continúa desarrollándose al otro lado de la frontera, en Gaza.
La siguiente transcripción ha sido ligeramente editada por razones de estilo y brevedad.
Cuénteme un poco sobre la Iglesia latina, o católica romana, en Egipto.
La comunidad latina en Egipto ha estado allí, de diferentes formas, durante mucho tiempo. Nos gusta decir que comenzó con el propio san Francisco, cuando fue a visitar al sultán [Malik al-Kamil] en el año 1219. Desde entonces, siempre ha habido algunas comunidades franciscanas en Egipto, ocupándose principalmente de comerciantes o personal diplomático.
Eso fue así hasta comienzos del siglo XIX, porque en aquella época el nuevo gobernante, Muhammad Ali, invitó a europeos de varios países, principalmente Francia, Italia y Malta, a venir a Egipto para contribuir al desarrollo del país. Muchos ingenieros y técnicos llegaron a Egipto, y permanecieron allí durante mucho tiempo.
Al final de la Segunda Guerra Mundial, la comunidad católica romana en Egipto, formada principalmente por extranjeros, contaba con unas 120.000 personas. Después, con la nacionalización del canal de Suez, la mayoría de las personas se marchó y la comunidad se redujo considerablemente. Ahora calculo que hay unas 60.000 personas en el país pertenecientes a la Iglesia católica romana. Hay unos 1.000-2.000 egipcios, y todos los demás son inmigrantes, probablemente unos 30.000-35.000 sudaneses, en su mayoría refugiados.
(…….)
Finalmente, quería preguntarle qué impacto están teniendo en la vida en Egipto los terribles acontecimientos al otro lado de la frontera, en Gaza.
Seguimos la situación en Gaza con muchísimo dolor. El pueblo egipcio, de una manera muy natural, simpatiza con los palestinos. Al mismo tiempo, quiere preservar la paz que ha logrado, con dificultad, con Israel. Así que, en lo que respecta a la paz, no hay vuelta atrás, pero hay mucha atención a lo que les está sucediendo a nuestros hermanos y hermanas en Gaza.
La frontera con Gaza está cerrada, pero todavía hay miles de personas que han conseguido cruzarla, quizá porque algunos miembros de su familia ya estaban en Egipto, o porque necesitaban atención médica. La mayoría de los palestinos que he conocido han sido alcanzados por bombas israelíes y están gravemente heridos, a menudo en sillas de ruedas, etc.
Debo añadir, sin embargo, que los refugiados que más notamos no son de Palestina, sino de Sudán. Durante los últimos tres años, hemos recibido aproximadamente un millón de refugiados de Sudán. Entre ellos, algunos eran católicos, por lo que nuestras iglesias se han llenado. Ahora tenemos una comunidad de aproximadamente 35.000 católicos que han llegado de Sudán y Sudán del Sur.
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