

Asia, con su pluralismo, rasgo constitutivo de su naturaleza e identidad, es un continente que brinda armonía y aceptación al mundo. Por ello, los católicos en Asia llevan en su ADN la inspiración de Pentecostés y la vocación de ser «constructores de puentes», valorando la diversidad cultural y religiosa como fuente de riqueza. Esta fue la idea inicial y también el resultado final de la «Gran Peregrinación de la Esperanza», el congreso que reunió a representantes de las Iglesias asiáticas en Penang, Malasia, del 27 al 30 de noviembre.

Organizado por la Oficina para la Evangelización de la Federación de Conferencias Episcopales de Asia (FABC) y las Obras Misionales Pontificias, el Congreso Misionero Asiático reunió a 900 delegados de todas las comunidades católicas del continente, entre ellos, 10 cardenales, más de 100 obispos, 150 sacerdotes, 75 monjas y más de 500 laicos. La asamblea inició su debate con un pasaje del Evangelio de Mateo: «Andando juntos, como los pueblos de Asia… tomaron otro camino» (Mateo 2,12). Para los católicos asiáticos, provenientes de muchas Iglesias particulares y con experiencias pastorales muy diversas, ese camino es «comenzar con Cristo y llegar a Cristo, el Cristo resucitado», comentó el cardenal Luis Antonio Tagle, proprefecto del Dicasterio para la Evangelización, quien pronunció el discurso inaugural y participó posteriormente en la conferencia de clausura. ….
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