

| Rafael Díaz-Salazar
La muerte del papa Benedicto XVI invita a una reflexión serena sobre las luces y las sombras de alguien que, además de Pontífice de la Iglesia católica, ha sido un intelectual europeo de gran relieve.
En este texto quiero destacar una de sus grandezas: la capacidad por iniciativa propia de ir al encuentro de grandes ateos vivos y dialogar con ellos sabiéndolos escuchar y estando dispuesto a aprender. Estos intelectuales también lo buscaron como interlocutor, entre otras razones porque nunca ocultó dimensiones sustanciales de la identidad cristiana que chocan con el discurso dominante en la alta cultura ilustrada. Entre otras destacan la existencia de Dios, la pretensión católica de Verdad, la divinidad de Jesús, su Resurrección, la escatología, las diversas partes del Credo, etc.
Benedicto XVI fue muy valiente en estas confrontaciones dialógicas y también manifestó una enorme honestidad intelectual. Por eso, fue tan apreciado por los enfants terribles del nuevo ateismo militante, aunque tengamos que excluir de esta caracterización al mayor filósofo vivo, Jurgen Habermas, que representa otro tipo de ateismo. Muy criticado por cierto por otros interlocutores del papa recientemente fallecido.
En ‘Democracia laica y religión pública’ (Taurus, 2007) analicé en un largo capítulo el pensamiento ético, político y jurídico de Ratzinger/Benedicto XVI. Este trabajo me llevó a realizar un seguimiento de esta acción de diálogo con el mundo ateo llevada a cabo por este Papa nada menos que hasta el año 2021. Algo prodigioso.
Para seguir leyendo: https://www.religiondigital.org/opinion/Benedicto-XVI-dialogo-pensadores-ateos_0_2520647914.html