
¿Cómo podemos comprometernos a reconstruir «las murallas de Jerusalén», como un acto comunitario que valora las diferencias de cada contribución, en lugar de erigir «la Torre de Babel», una empresa que desagrada a Dios porque ignora el costo humano de sus propios procedimientos? La metáfora es la que usó León XIV en su encíclica Magnifica Humanitas para señalar dos paradigmas diferentes de proyectos globales compartidos: el primero se fundamenta en la dignidad humana, el segundo opera ignorándola. En el primer modelo, el hombre es un fin; en el segundo, es un medio.
La reunión de esta mañana, 15 de julio, en el Borgo Laudato Si’, en las Villas Pontificias de Castel Gandolfo, se desarrolló dentro de la oscilación de esta opción binaria. El encuentro tuvo lugar en el Borgo Laudato Si’, en las Villas Pontificias de Castel Gandolfo, donde, desde ayer, se celebra la Global Nobel Laureates Assembly on Artificial Intelligence and Nuclear War (Asamblea Mundial de Premios Nobel sobre Inteligencia Artificial y Guerra Nuclear). La sesión se tituló « La fe y el futuro de la humanidad en la era de la IA y las armas nucleares».
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