

Queridos compañeros y compañeras, os deseo una feliz fiesta de nuestra Sociedad misionera puesta por nuestro fundador al cuidado de María Inmaculada.
Qué la Virgen, como una madre, siga protegiendo nuestra misión y nuestras comunidades. Qué en esta etapa de nuestra vida, nos ayude a seguir confiando y diciendo Sí al proyecto de Dios para cada uno de nosotros.