

«Un gesto precioso de este mes podría ser habilitar la esperanza que lleve a cerrar los CIEs de una vez»
| José Luis Pinilla, sj
Acompañando mujeres emigrantes, en el Centro P. Rubio de Jesuitas-Maldonado en Madrid conversaba con algunas de ellas – mientras algunos de sus pequeños correteaban por una sala contigua – sobre la añoranza de su tierra y su ciudad de origen. Es imprescindible acompañar muchas añoranzas en el tránsito y en el correspondiente duelo migratorio. El recuerdo iba y venía en sus palabras y emociones al compartir sus impresiones sobre este tiempo de preparación a la Navidad que ya empieza a colorear la ciudad. Y comentábamos (era el viernes Black Friday) tanto consumo superfluo en tiempos de la austeridad tan demandada . Nos detuvimos un rato. Y en la noche me resonaban, sus voces, sus emociones, sus recuerdos .Revolviendo papeles recordaba aquel otro duelo, el de Mario Benedetti, cuando escribía : “Creo que mi ciudad ya no tiene consuelo/entre otras cosas porque me ha perdido”
Imagino y revivo el recuerdo y el duelo de muchos migrantes y refugiados como él, apurando a sorbos y pasando por el corazón intermitentemente , personas, paisajes, desiertos , aldeas , o ciudades como marcos de contraste, de quienes transitan por otros lugares, ( con colores y matices bien distintos a la suyos) pero que en estos días del recomienzo de la esperanza (mi interlocutora siempre añadía un “quizás” a sus esperanzas ) podría albergar y hacer fructificar el sueño de la acogida honrada y eficaz . Como quiso aportar a la humanidad aquel Niño desnudo que quiso “acampar entre nosotros”.