

«El Señor es eterno y que nunca se jubila».
Es un mensaje de cercanía y consuelo el que el papa Francisco dirigió el martes 22 de junio a todos los ancianos del mundo, como anticipación a la primera Jornada Mundial de los Abuelos y los Ancianos, que se celebrará el domingo 25 de julio en la Iglesia católica.
En un largo discurso dirigido a los «queridos abuelos» y a las «queridas abuelas», titulado «Yo estoy contigo todos los días», Francisco asegura a todos los ancianos que la «Iglesia está cerca» de ellos y no quiere resignarse a la soledad que les afecta. En este mensaje, dirigido por el papa que escribe «como una persona mayor, como tú», Francisco asegura que la «soledad» de los ancianos no es indiferente a Dios.
Una soledad que es aún más fuerte en estos tiempos de pandemia. «Soy muy consciente de que este mensaje te llega en un momento difícil: la pandemia ha sido una tormenta inesperada y violenta, una dura prueba que ha golpeado la vida de todos, pero que a nosotros mayores nos ha reservado un trato especial, un trato más duro».
Ángeles contra la soledad